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viernes, 23 de marzo de 2012

ARNOLDO ALEMAN LLEVO A LA RUINA AL PLC.


El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) es un cuerpo sin alma. Los parqueos de su sede lucen vacíos hasta los lunes cuando su despoblado CEN se reúne para calentar asientos que difícilmente se llenan. Cada principio de semana marca la incertidumbre en el rostro de sus directivos. Mientras el reducto adulador del otrora “máximo líder” se queda sin argumentos, más voces críticas denuncian que en el partido hay un tope, un obstáculo, una pared que hay que derribar para avanzar o volver a nacer.

A los zalameros únicamente les quedó en la punta de la lengua la descalificación contra los correligionarios que ahora ven en Arnoldo Alemán, el agujero por donde pasa el agua que hunde al barco. Ahora los disidentes son mal agradecidos, jamás fueron líderes, todos sin excepción son oportunistas, las bases nunca los conocieron o actúan por resentimiento porque ahora no “chupan de la teta de la vaca”.

Arnoldo Alemán siempre dijo que es amigo de sus amigos y desde ese principio no hay duda que ayudó a mucha gente. La acción sin embargo nunca fue sincera. El hizo favores desde la presidencia pero con la intención de atar a los beneficiarios al agradecimiento eterno que se le debía merecer y así adherirse incondicionales. Es decir, no importa qué hiciera había que ser sordo, mudo y ciego por agradecimiento.

De todos los dichos por él tantas veces repetidos se le escapó uno y es que “amor no quita conocimiento” y hoy muchísimas personas que ya le recontra pagaron sus favores abren los ojos y se dan cuenta que su partido naufraga y, junto a él, la democracia en el país poco o nada puede hacer ante la consolidación de un FSLN que se hizo poderoso porque se alimentó de nuestros miedos y debilidades.

En lo particular no creo en la asignación del 5.9 por ciento que el Consejo Supremo Electoral determinó para el PLC pero sí creo que miles de liberales constitucionalistas votaron contra Arnoldo Alemán, en beneficio de su consuegro. Esta es una realidad objetiva que calibramos todos los días para convencernos de que la vencida candidatura presidencial del otrora “máximo líder” fue su último baile en política y que la sensatez debe conducirlo al retiro a su hacienda El Chile.

La famosa “reingeniería” no será un hecho mientras los fantasmas de Arnoldo Alemán ronden las instalaciones del 3-80. La corrupción, el nepotismo, la argolla, el caudillismo, la derrota electoral, el pacto, la democracia, las cuentas de Panamá, el embargo, la bancarrota, el actual número de diputados, la descalificación, las pasadas de cuentas contra los críticos, los medios de comunicación en contra y el desprecio con que muchos nos ven, son únicamente lápidas con las que el sepulturero sella nuestra tumba.

Ya es hora. Arnoldo Alemán debe descansar aunque se aferre a eso de que en política no hay cadáveres. Debe comprender que de la misma manera que resucitó al liberalismo también lo hundió. El PLC en su catarsis debe evitar contaminantes en su depuración. El relevo generacional debe ser producto de la decisión de sus bases, no de convenciones sustituidas que a lo único que pueden conducir es a impugnar resultados que pongan en bandeja de oro la personería jurídica del PLC.
OSIRISMELISA/230312

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