verdades calientes

NATURALEZA-1950: EDUCACION VERDE EN LAS ESCUELAS.

miércoles, 19 de octubre de 2011

NICARAGUENSES A VOTAR TODOS.

La participación en las elecciones es la manera de existir como ciudadano, es decir, como miembro activo y responsable de la “polis”, de la “cívitas”. Es también la forma de contribuir a la formación de la voluntad política colectiva y dar legitimidad a la autoridad de los gobernantes sujetos a elección.
La participación ciudadana organizada suele ser un indicador del nivel de consolidación y fortaleza democrática de una sociedad, a tal punto que en las naciones donde se dan altos índices de abstención en las elecciones y, en general, en la vida pública, puede afirmarse que en ellas la democracia es débil o anémica.
Estas reflexiones están ligadas a la inminencia de las elecciones nacionales del próximo 6 de noviembre, donde todos los ciudadanos y ciudadanas nicaragüenses debemos concurrir con nuestro voto a elegir las autoridades que tendrán a su cargo los destinos del país.
Debemos asumir este reto con responsabilidad, participando maduramente en el proceso electoral, convencidos de que el abstencionismo es dañino y no conduce a ninguna parte.  Es simplemente una  posición negativa, que nos margina de la decisión colectiva. A su vez, anular el voto es anularse uno mismo como ciudadano o ciudadana y favorecer al adversario. Al futuro del país no le convienen ni la abstención ni la decisión de anular el voto. No son comportamientos propios de ciudadanos responsables y participativos.
La única manera de evitar que se consume un fraude electoral, como el ocurrido en las elecciones municipales del 2008 y perpetrado por los mismos magistrados que ahora están de facto al frente del proceso electoral, es concurriendo masivamente a las urnas electorales el 6 de noviembre. Así podremos construir entre todos, con el arma cívica del voto, un muro de contención contra el fraude.
Los ciudadanos y ciudadanas deben regresar por la tarde a las Juntas Receptoras de Votos donde depositaron su voto para ver el resultado de las votaciones ya que, de acuerdo con el artículo 129 de la Ley Electoral: “Los resultados del escrutinio deberán ser publicados mediante carteles por la Junta Receptora de Votos”. Hay que estar muy atentos a esos resultados y exigir que se publiquen en la parte externa de la Junta. Así, todos los ciudadanos y ciudadanas podremos convertirnos en observadores del proceso electoral y fiscalizar que el acta de escrutinio refleje realmente la voluntad popular. Nuestra presencia debe también servir para apoyar a los fiscales que demanden el cumplimiento de la Ley Electoral frente a cualquier intento de falsear los resultados. Así contribuiremos a la transparencia del proceso electoral y a impedir un posible fraude electoral.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua, en su Mensaje del 7 de octubre, nos exhortó a ejercer el derecho al voto y nos dice que “nada justifica en lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación con la cosa pública” y que “la mejor opción para el presente y el futuro de Nicaragua es participar en las elecciones”.
También es importante reproducir aquí la exhortación que la Conferencia Episcopal hace al Consejo Supremo Electoral “a ejercer sus funciones con responsabilidad y honestidad, actuando con tal transparencia en el escrutinio de los votos que no permita ni la más mínima duda acerca del respeto a la voluntad popular en estas elecciones”.
Debemos también tener presente, como una valiosa guía, el perfil del buen candidato que propone la Conferencia Episcopal y que, por su acierto, nos permitimos reproducir a continuación: “Además de prestar atención a los distintos programas de gobierno, hay que tener en cuenta el perfil de los candidatos. Hay que conocer su vida, lo que ha hecho por nuestro país, la historia de cada uno y de sus equipos y su propia competencia para gobernar con justicia y honestidad. Que nuestro voto sea por un candidato que respete la Constitución Política del país y de sus instituciones democráticas, que sepa gestionar con responsabilidad las relaciones internacionales de la nación y que no tenga un historial de corrupción. Debemos preferir un candidato que tenga sensibilidad ante el sufrimiento de los más necesitados y que sea respetuoso de los derechos humanos, culturales y ambientales. Un buen candidato es aquel que, siendo firme en sus propias convicciones, no se cierra en sus ideas ni es intolerante frente a los demás, sino que pone siempre adelante el bien de todo el pueblo por encima de los intereses de su organización o partido”.
OSIRISMELISA/ 171011

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