verdades calientes

NATURALEZA-1950: EDUCACION VERDE EN LAS ESCUELAS.

viernes, 14 de octubre de 2011

MODELO POLITICO DE NICARAGUA ESTA AGOTADO.


Tradicionalmente se ha definido a la política como ciencia y arte de gobernar. Pero, en el argot político nicaragüense esa definición es trivial e insípida. Nuestros políticos bien podrían ensayar una definición acorde a la realidad y dirían que la política es la habilidad de metamorfearse en garrapatas para vivir pegados al presupuesto nacional. Y como no hay definiciones absolutas, podrían salir muchas más propias de la pendulación del contexto actual.
Una constante en estos momentos es la incertidumbre política. Se carece de certeza en el desenlace de varios temas cruciales de la agenda nacional. Ante la falta de institucionalidad y dada la indefensión jurídica los nicaragüenses nos sentimos manos arriba. Nuestra Asamblea Nacional se ha convertido en un mercado donde se venden dignidades, mejor dicho indignidades, al mejor postor. El parlamento que cuesta millonadas al pueblo y en algún tiempo infundía respeto, se ha convertido en una vulgar plaza, donde se lucha por intereses personales y de cúpulas corruptas que tienen empobrecido y desencantado al país. Y la agenda social duerme en el vaivén de las luchas de intereses partidarias. Seguimos con una educación deficitaria, unos niveles de salubridad que dejan mucho que desear, el desempleo ni que hablar y la inseguridad ciudadana caminando campantemente por nuestras calles. Cada día somos testigo de tres o cuatro crímenes por robo en los medios de comunicación. Es doloroso ver que sigue el vía crucis de hermanos y hermanas emigrando por falta de oportunidades y pareciera que nuestras autoridades aplaudieran tal hecho.
Mientras otros países buscan alternativas viables al desarrollo económico de su país, en estos momentos de recesión económica mundial, aquí seguimos enfrascados en una lucha sin cuartel, medio de comunicación contra medio de comunicación, maestros contra maestros, obreros contra obreros, mientras la canasta básica se vuelve inalcanzable. La polarización parece ser la política estratégica de nuestros virtuosos líderes nacionales. Entre más nos polarizan más beneficios obtienen y su capacidad de control sobre la cosa pública es mayor.
Ante este panorama incierto y fétido, ¿qué hacer? La respuesta no es fácil. Necesitamos un cambio radical, completo. Hay que buscar un modelo que permita salir del atolladero, del panorama circense, donde ya los mismos payasos por mucho que quieran no hacen reír a nadie. ¿Dónde estará el hombre, la mujer, el estadista o la estadista que vea con ojos limpios hacia el horizonte? Como pueblo debemos de buscar, de analizar, no dejarnos intimidar o comprar por nada y más bien imitar al filósofo griego Diógenes, que buscaba al líder con lámpara en mano, a plena luz del día.

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