verdades calientes

NATURALEZA-1950: EDUCACION VERDE EN LAS ESCUELAS.

lunes, 26 de septiembre de 2011

EL DILEMA DE LA JUVENTUD NICARAGÜENSE CON ORTEGA.


Posiblemente muchos jóvenes se harán esta pregunta. Al menos los más responsables. Dos áreas de gran interés para ellos son el empleo y la educación. ¿Qué probabilidades hay de que si Ortega sigue en la Presidencia, aumenten los empleos y mejore la educación? Nos centraremos en esta oportunidad, solamente en el empleo.
Los empleos no suben en economías estancadas o en retroceso, sino en las vigorosas. Y un factor fundamental que las alimenta es el volumen y clase de las inversiones, sobre todo las privadas —que suelen representar más del 80 por ciento—. Los precios de las exportaciones también hacen crecer la economía, aunque si esto no se traduce en más inversión, su impacto en el empleo es mínimo. Ahora bien, que haya muchas inversiones privadas depende de un entorno donde los inversionistas tengan más posibilidades de maximizar sus retornos al menor riesgo posible. Un inversionista se pregunta: ¿dónde me conviene más arriesgar mi plata: en Costa , o Nicaragua? Para contestar examinará factores como la infraestructura existente (carreteras, puertos, energía eléctrica, agua, etc.), la seguridad ciudadana, el crédito, la libertad cambiaria, la seguridad jurídica, la estabilidad política, los recursos humanos disponibles, la ausencia de corrupción, un marco regulatorio facilitador, impuestos bajos, etc.

Naturalmente, unos factores pesan más que otros. La mayoría de los expertos atribuyen el mayor peso a la seguridad jurídica; a la existencia de leyes que protegen los derechos, sobre todo los de propiedad, acompañadas de jueces y tribunales, independientes e insobornables. Ningún país donde falten estos ingredientes logra prosperar. Es mala noticia que en 2010, el Foro Económico Mundial clasificó la justicia nicaragüense en el puesto 132 entre 139 países —solo hay siete países peores que nosotros—. En corrupción y otros factores también sacamos mala nota. Difícil que los creadores de negocios y empleos hagan fila para traer sus dineros a un país así.
Mientras estos aspectos no mejoren, sin un Estado respetuoso de la ley y la justicia, ninguna política —hambre cero o láminas de zinc— hará posible el crecimiento vigoroso que se necesita para mejorar significativamente los empleos. ¿Mejorarán estos factores con Ortega o seguirán igual? Si continúan igual, y si las circunstancias internacionales no empeoran y el país tampoco entra en un período de agitación, la economía y los empleos podrán seguir medrando a los modestos niveles actuales; más de lo mismo. Si, por el contrario, la economía mundial se contrae, Chávez muere, y las próximas elecciones decepcionan a la comunidad nacional e internacional, posibilidades todas con un buen margen de probabilidad, veremos muchos negocios cerrados, más jóvenes en la calle o haciendo fila para , y salarios con menor valor. Porque nuestra economía es frágil y muy dependiente de factores externos como las remesas, la ayuda internacional y el precio de las materias primas. Y lo es porque Nicaragua no ha logrado, todavía, las condiciones de institucionalidad y estabilidad que dan solidez al crecimiento.Ahora bien, si los factores mejoran con Ortega; si convirtiera Nicaragua en magneto para las inversiones: respetando la independencia judicial, la Constitución y las leyes, asegurando la transparencia gubernamental, no amparando sino castigando a los corruptos, un mejor horizonte iluminaría el futuro de la juventud. Pero ¿cómo —dirán algunos— podrá hacerlo, si para comenzar su candidatura es inconstitucional? Los jóvenes ansiosos de un futuro mejor tendrán que analizarlo. Quienes piensen que Ortega fortalecerá la institucionalidad, harán bien en votar por él. Los otros tendrán tres opciones: votar en contra, emigrar o rebelarse.
OSIRISMELISA/25090011

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