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martes, 24 de mayo de 2011

ES NECESARIO LA DEMOCRACIA PARA EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS?

ES NECESARIO LA DEMOCRACIA PARA EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS?: ":yikes: :yes: Un reciente artículo de Mark Whitehouse en el Wall Street Journal (“Govern Well and Prosper”) no comparte esta creencia. Citando a economistas vinculados al INSEAD (Instituto Europeo de Administración de Empresas), su autor alega que el vertiginoso desarrollo chino se detendrá a menos que adopte reformas democráticas similares a las naciones líderes de Occidente. Analizando los indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial en más de 100 países, dos de los economistas, Fatas y Mihov, descubrieron que hay un umbral, “la gran pared”, de ingresos, (alrededor de 10 mil dólares anuales) que no pueden superar las naciones carentes de un buen desarrollo institucional.

El caso clásico de crecimiento inicial seguido de estancamiento lo proporciona la ex Unión Soviética. A inicios de los setenta su economía centralizada y controlada crecía a una tasa superior a la de Estados Unidos. Pero su nivel de vida individual se estancó en 1973, cuando alcanzó un per cápita actualizado de US$12,500, casi equivalente a un tercio del promedio norteamericano. Luego comenzó a declinar hasta su colapso en 1990. Fatas y Mihov ilustran el caso de otras naciones que han tropezado con esa pared: Rusia, Argentina, Libia y Turquía.

¿Qué tienen de común las naciones que han superado “la gran pared” y que hoy constituyen las diez economías más prósperas del planeta? Todas ellas, sin excepción, tienen derechos de propiedad bien establecidos, sistemas judiciales imparciales y leyes equitativas que se aplican —instituciones que coinciden con democracia política y economía de mercado. En el otro extremo, el de las 10 sociedades más pobres y sufridas, todas, sin excepción son países donde la propiedad es insegura, los jueces se venden al mejor postor, y donde no existe la ley o existe pero no se aplica— prácticas que coinciden con gobiernos dictatoriales o despóticos.

“Sin reformas (democratizantes) el crecimiento no es sostenible”, concluye Fatas. Por un tiempo se puede crecer sin libertades, pero sin el sistema de instituciones democráticas y derechos que gozan los países más desarrollados, es imposible superar cierto umbral de crecimiento. Las innovaciones tecnológicas y organizacionales, que son motor del desarrollo, se nutren de la educación de calidad pero también de un ambiente de libertad y seguridad que estimula la creatividad, la toma de riesgos o el atrevimiento. Nada fomenta más la prosperidad que la energía y talento de millares de individuos libres para producir y trabajar en un medio que no los obstaculiza, sino que facilita sus transacciones y protege sus logros. Esto a su vez requiere un sistema político donde las controversias se dirimen pacíficamente; con la ley y no con conexiones, con votos y no con balas.

“¿Por qué no ha habido revoluciones en Estados Unidos?”, se pregunta Montaner, “porque no han sido necesarias. Porque la sociedad creó y ha mantenido unas porosas instituciones capaces de asimilar los cambios sin violencia”. La coincidencia entre democracias robustas y naciones prósperas no es casual sino causal: la democracia causa paz, creatividad y progreso.

Lo irónico del caso es que de todos los ingredientes del desarrollo el buen gobierno es el más barato. Los otros —inversiones, infraestructura, energía, tecnología, etc.— cuestan millonadas. Buen gobierno e instituciones necesitan dos ingredientes que no compra el dinero: voluntad política y ética. El problema es cuando hay un déficit agudo de dichos ingredientes. De todas las paredes, la de la inmoralidad es la más difícil de superar. Aunque con fe y constancia todas pueden caer; como las murallas de Jericó y el muro de Berlín."

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