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NATURALEZA-1950: EDUCACION VERDE EN LAS ESCUELAS.

lunes, 7 de marzo de 2011

ORTEGA COLOCA BOTA Y LIQUIDA LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

ORTEGA COLOCA BOTA Y LIQUIDA LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.: "
Poco a poco pero sistemáticamente, Daniel Ortega ha venido atentando contra la autonomía universitaria, de la misma manera que ha desvirtuado prácticamente todas las instituciones democráticas de la esfera pública de la sociedad nicaragüense. En este orden, o sea en el de la autonomía universitaria, las medidas más importantes que recientemente ha dispuesto el régimen orteguista han sido el nombramiento del rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, recinto de León, como jefe de campaña electoral del FSLN en ese departamento, y del presidente del Consejo Nacional de Universidades, CNU, como uno de los asesores presidenciales, y por lo tanto lo ha subordinado personal y políticamente a la autoridad del titular del Ejecutivo.
Sin duda que una de las conquistas democráticas que más luchas, sacrificios y hasta sangre le ha costado al pueblo nicaragüense a lo largo de su historia, ha sido la autonomía universitaria, la cual fue lograda en 1958 cuando el presidente Luis Somoza Debayle firmó el Decreto de la Autonomía Universitaria junto con el doctor René Schick Gutiérrez, quien era su Ministro de Educación Pública.
Pero no fue por voluntad de los gobernantes somocistas que se estableció la autonomía universitaria, pues como es bien sabido, las dictaduras y los gobiernos autoritarios en general nunca hacen nada bueno voluntariamente, sólo cuando son obligados. Ciertamente, la autonomía fue una conquista de los universitarios, docentes, estudiantes y trabajadores administrativos y de apoyo de la universidad, y de todas las fuerzas democráticas y progresistas de Nicaragua; la autonomía universitaria resultó de una lucha tenaz que culminó el 25 de marzo de 1958, cuando se dictó el decreto ley antes mencionado.
El héroe de aquella histórica conquista democrática fue, sin duda, todo el pueblo nicaragüense encabezado por el movimiento universitario por la autonomía. Pero es preciso señalar que se destacó como su adalid personal, el histórico rector Mariano Fiallos Gil, quien acuñó la hermosa frase que fuera como un estandarte de lucha y luego se convirtió en el lema de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua: “A la libertad por la Universidad”.
La autonomía universitaria fue elevada a rango constitucional en 1966, bajo el gobierno del presidente René Schick Gutiérrez, después de otra intensa etapa de lucha universitaria y nacional. La autonomía fue irrespetada por el gobierno del general Anastasio Somoza Debayle, pero no se atrevió a suprimirla, ni siquiera a restringirla, a pesar de que la universidad, haciendo honor a su lema, era un baluarte de la lucha contra la dictadura somocista.
Irónicamente, fue la revolución sandinista la que convirtió la autonomía universitaria en un concepto vacío, no obstante que muchos de sus dirigentes habían luchado por ella y a pesar de que a su amparo se fraguaron muchas conspiraciones contra la dictadura dinástica somocista. Los comandantes sandinistas traicionaron las esperanzas de libertad y democracia del pueblo que derrocó al somocismo, ellos pretendían imponer en Nicaragua un régimen totalitario, como el de Cuba comunista, con ese fin convirtieron la universidad pública en un instrumento al servicio del poder político y de esa manera la autonomía universitaria desapareció prácticamente.
Fue por el acoso de la guerra contrarrevolucionaria, por las presiones internacionales, por la demanda de la mediatizada oposición parlamentaria y la posición de algunos diputados del FSLN, que en la Constitución política de 1987 se incluyó el concepto formal de la autonomía de la educación superior, incluyendo la libertad de cátedra que de hecho fue suprimida por la revolución de 1979.
Sin embargo, sólo hasta después que perdieron las elecciones de 1990 y entregaron el gobierno a doña Violeta y a la UNO, el FSLN y Daniel Ortega se acordaron de la autonomía universitaria, e hicieron de la lucha por la asignación del 6 por ciento del presupuesto nacional para las universidades financiadas por el Estado, una de las principales columnas de la estrategia de “gobernar desde abajo”, como llamaron Ortega y el FSLN a su sabotaje al gobierno democrático por medio de huelgas, asonadas, secuestros y otras formas de violencia política y social.
Y ahora, después que gracias al pacto con Arnoldo Alemán ha podido recuperar todo el poder político, Daniel Ortega está liquidando otra vez la autonomía universitaria. Y de hecho está sustituyendo el hermoso y glorioso lema “A la libertad por la universidad”, con la degradante consigna de: a la servidumbre por medio de una universidad sometida al orteguismo."

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