verdades calientes

NATURALEZA-1950: EDUCACION VERDE EN LAS ESCUELAS.

sábado, 26 de febrero de 2011

LAS RATAS SALEN DEL BARCO CUANDO SE HUNDE.

LAS RATAS SALEN DEL BARCO CUANDO SE HUNDE.: "
El destino del déspota es salir por la puerta de atrás de la historia. Las vergonzosas salidas de Ben Alí, de Túnez, y Hosni Mubarak, de Egipto, así como el sangriento genocidio que está perpetrando Moamar Gadafi en Libia, sólo para mantenerse en el poder prueban que de una u otra forma ése es el destino de todo déspota.
Incluso si Gadafi lograra aplastar a sangre y fuego las ansias de libertad del pueblo libio, su salida por la cocina de la historia ya es inevitable.
Y aún si lograra el déspota morir en su cama como parece que lo hará Fidel Castro, su destino no es distinto pues ya ha quedado reducido a un trágico chiste.
Así que puede tomar 30 años como a Mubarak, 42 como a Gadafi o 50 como a Castro, pero al final terminan siendo una página negra de la historia. Sin embargo, hace unos días un amigo me hacía ver que eso no es todo. Ahora con más frecuencia los déspotas desterrados salen con las manos vacías, me decía mi amigo.
Su razonamiento es éste: el déspota maneja el país a su gusto y antojo. Como tiene todas sus riquezas a su disposición, por muy pobre que sea la nación que desgobierna, le permite a él, su familia, y su cercano círculo de colaboradores, lujos fabulosos. Cuando le llega su turno de salir por la puerta de atrás, por la misma característica de su régimen centralizado, la continuidad se hace imposible.
Es la regla general entonces que ya sea porque su propio pueblo lo saca a patadas o porque el ciclo de la vida se encarga de llevárselo, una vez que no está su régimen se desmorona. Antes, tal vez podía huir e ir a hacerle compañía a otro dictador que le abriera las puertas, pero ahora esa posibilidad es cada vez menor.
Veamos el caso de Gadafi. En realidad tendrá que pelear hasta la muerte porque la misma Liga Árabe ya lo expulsó, y los suizos, que se la tenían guardada desde el incidente de su hijo Haníbal en 2004, ahora le congelaron todos sus fondos. Gadafi no tiene para donde correr.
Eso debería hacer pensar un poco a nuestro déspota criollo.
El compañero comandante pueblo presidente Daniel quiere gobernar hasta que tenga 97 años ha dicho. O sea que nos quiere recetar unos 35 años más, pero a como están las cosas en el mundo creo que debería repensarla.
Puede que logre la reelección de este año, pero cada vez la situación se le va a ir poniendo más incómoda. ¿Para qué esperar a que el pueblo estalle? ¿Qué tal si la paciencia de los nicas dura más que la de los venezolanos y en tres o cuatro años ya no hay más Hugo Chávez? Sus amigos en la Habana, si están vivos para entonces, no tendrán ánimos de recibirlo tampoco.
¿Para dónde va a agarrar? ¿Cómo va a explicar a nicas y venezolanos la inmensa fortuna que ha amasado? Igual que el dictador Somoza y su parentela, al final se va a quedar sin nada, o con muy poco para satisfacer los refinados gustos que él y su familia han adquirido en la opulencia.
Si tuviera un poco de sensatez, Ortega se apartaría y dejaría que se postulara otro por su partido. Él, con la plata que ahora tiene, siempre va a ser un jugador en este patio, pero evitaría tener el triste final que está teniendo Gadafi, o el ridículo final de Castro.
Pero para eso debe quedarle un poco de sensatez, y que piense que el pueblo es presidente y que el presidente es él, por lo tanto el pueblo es él, demuestra que la sensatez no es una de sus cualidades."

No hay comentarios:

Publicar un comentario